El debate oral por la causa Cuadernos retomó su curso con la declaración de Daniel Claudio Pitón, empresario entrerriano acusado como coautor de cohecho activo. En su exposición ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 7, Pitón aprovechó la instancia para retractarse de lo declarado durante la investigación a cargo del fallecido juez federal Claudio Bonadio y explicar las circunstancias en que, según afirmó, se vio forzado a mentir.
En la causa se juzga a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, 19 ex funcionarios, dos choferes y 65 empresarios por conformar una asociación ilícita que, entre 2003 y 2015, habría recaudado dinero de empresas de los sectores de la construcción, energía y transporte a cambio de contratos estatales. Entre los imputados hay tres entrerrianos: Mario José Maxit, de Isolux Ingeniería S.A.; Gabriel Pedro Losi, de Losi S.A.; y el propio Pitón.
"Estuve esperando estos años para declarar"
El empresario abrió su testimonio reconociendo el carácter excepcional del momento: "Estuve esperando estos años para declarar, ya que mis declaraciones en el juzgado fueron un tanto particulares, condicionadas por ciertos factores ajenos a mi voluntad".
Describió el impacto que tuvo sobre él y su empresa el primer contacto con la causa: "Un día nos visitó personal de la Policía Federal, que vino con un despliegue y una agresión desproporcionada. Es la primera vez que nos pasa algo así. La verdad es que fue durísimo y eso nos marcó bastante. Nos marcó en la vida empresarial al vernos involucrados en esta causa que no teníamos ni idea ni sabíamos por qué podíamos estar".
Relató que el operativo se limitó a una verificación documental: "Siete u ocho policías entraron a la oficina y pidieron hablar con el responsable. Solo querían ver quién integraba el Directorio de la empresa, querían ver los libros de Actas. Fue un despliegue desproporcionado. Fue duro ese momento. Nosotros entregamos toda la documentación. Ellos se sacaban fotos".
En ese marco explicó que la cobertura mediática de las declaraciones de otros empresarios fue determinante en su estado de ánimo previo a declarar: "Ya los medios estaban direccionados con el tema de lo que estaba pasando con la declaración de los empresarios, que cada día que venía a declarar un empresario lo llevaban detenido, y eso comenzó a marcar el terror nuestro, porque la verdad es que no sabíamos de qué se trataba y si podíamos quedar presos o no".
Contó que sus abogados "nos sugirieron presentar el escrito que tenía que tener dos condiciones: una, que teníamos que hablar de ciertos temas que quería escuchar el juez y, el otro, que teníamos que dejar el celular en el escrito. Así lo armamos con todos los cuidados y precauciones, porque estaba la línea fina entre decir la verdad y direccionar una declaración, que nos causaba mucha preocupación".
El momento decisivo llegó cuando, ya en Comodoro Py junto a su hermano José Luis, recibieron una señal inequívoca sobre lo que el juez esperaba escuchar: "Lo llamaron a uno de nuestros abogados y le dijeron que el juez no estaba de acuerdo y que teníamos que hablar de pagos. Ahí me hice cargo y le dije a mi hermano que iba a hablar de pagos porque nos queríamos ir de ahí, porque no queríamos quedar presos, obvio. Por lo que terminé procesado por lo que me vi obligado a declarar".
En ese marco aclaró que "el acta de declaración no refleja la verdad. Hasta que dijimos que íbamos a mentir pasó una hora y media".
"No cometimos ningún delito"
En el tramo más contundente de su exposición, Pitón trazó una distinción entre la presión sufrida y la responsabilidad penal que se le atribuye: "Es la primera oportunidad que tengo como imputado de expresarme con total libertad y le puedo asegurar que nosotros no cometimos ningún delito. Sí nos sentimos muy presionados para declarar en ese sentido, pero no cometimos ningún delito".
También puso en perspectiva el rol de su empresa en el esquema que describe la acusación: "Nosotros somos una empresa relativamente chica comparándola con el resto de las empresas que están en la causa. Nos nombran en siete obras menores que se realizaron en Entre Ríos, que van de 2 a 8 millones de pesos. Son irrelevantes".
Por otro lado, se refirió al financista Ernesto Clarens —arrepentido en la causa y quien entregó un listado de supuestos pagadores de sobornos— y explicó cómo llegó a tener contacto con él. Según relató, mientras intentaba cobrar pagos atrasados, algunos interlocutores le sugerían: "¿Por qué no hablás con un señor Clarens?". Consiguió su teléfono y fue a verlo. "Sorpresivamente me ofreció que tenían una financiera que podía comprar los certificados de obra", dijo, y agregó que Clarens también le ofreció seguros de caución y alquiler de equipos. El empresario aseguró que no volvió a contactarlo y fue terminante en su cierre: "A Clarens no le entregué ni un peso, ni a Clarens ni a nadie".