Ni una menos: Una masiva marcha en Paraná reclamó contra la violencia de género

La multitudinaria movilización partió de Plaza 1º de Mayo y concluyó en Casa de Gobierno exigiendo ley de emergencia en violencia de género, justicia, políticas públicas y derechos. Cuestionamientos a los gobiernos nacional y provincial.

3 Jun, 2026, 18:48 PM
Ramiro Borches

Once años después del primer grito colectivo que sacudió a la Argentina: “Ni Una Menos”, las calles de Paraná se llenaron del mismo pedido. Cánticos, carteles y la lectura de un documento enfatizaron el hartazgo por las violencias machistas que atraviesan a las mujeres, disidencias y niñeces, que tienen su punto más cruento en los femicidios.

“Volvemos a movilizarnos para expresar de manera espontánea un hartazgo generalizado que teníamos las mujeres y las disidencias de la violencia machista y patriarcal, y particularmente de la expresión más brutal que tiene esta violencia que son los femicidios”, expresó Nadia Burgos, dirigente del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST).

“La justicia real es que no exista el Ni Una Menos, una transformación social profunda, que permita que no se siga reproduciendo la violencia machista y patriarcal. Vivimos semanas de mucho dolor con los femicidios de Agostina, Dulce, Noelia, el travesticidio de Cecilia acá en la provincia, con la agresión colectiva que sufrió una joven de 19 años en Feliciano, que muestran que incluso las leyes que hemos conquistado no alcanzan para poder dar respuesta a esta problemática que es de una verdadera emergencia”, apuntó la referente social.

Crédito: Ramiro Borches

En ese marco, puntualizó: “Las leyes que habíamos conquistado con esta lucha no se aplicaban al 100%, pero en estos dos años y medio de (Javier) Milei hay un desmantelamiento de esas políticas públicas que surge de un negacionismo de género que el presidente tiene, y además, de una actitud que reproduce el discurso de odio sobre las mujeres y las disidencias”. “Los gobiernos provincial y municipales también lo reflejan, el ejemplo más paradigmático es la reforma laboral de (Rogelio) Frigerio, uno de los puntos es eliminar la diferencia en la edad de jubilación alegando que eso es igualdad. Las mujeres tenemos una doble carga laboral con las tareas domésticas y de cuidado, que no son reconocidas, remuneradas, socializadas”, remarcó.

 

Por su parte, Lorena Díaz, terapeuta en sexualidad integral y vínculos, precisó que a más de una década de la primera marcha “hay una marca indeleble en la cultura, en las instituciones y en las conversaciones cotidianas. Hoy sabemos nombrar violencias que antes permanecían ocultas; sin embargo, los femicidios continúan, las desigualdades persisten y las políticas de protección atraviesan momentos de incertidumbre”.

Tatiana Richardet, militante feminista y licenciada especialista en género, remarcó: “Es importante que podamos reconocer que hubo avances enormes, muy contundentes. El movimiento feminista logró que la violencia de género dejara de ser considerada un problema privado, particular, para convertirse en una discusión pública, política y social. Desde los movimientos feministas hemos logrado visibilizar la desigualdad que durante décadas estuvieron naturalizadas, invisibilizadas; también pudimos construir muchísimas herramientas institucionales; logramos instalar debates incómodos y generamos muchas transformaciones culturales que hace 11 años parecían bastante imposibles”.

En tanto, Luciana Basso, licenciada en comunicación social y doctora en estudios de género afirmó: “Nos falta muchísimo. La cantidad de femicidios en la Argentina sigue creciendo, tenemos uno cada 31 horas. No se ha aprobado la emergencia en violencia de género que se viene pidiendo desde el 2015. Tener emergencia en violencia de género tiene que ver con tener presupuesto para poder ocuparse de la problemática, tener funcionando programas de prevención y de atención en violencia”.

 

“Es muy grande el problema en relación a los recortes de las políticas públicas. Como participantes de las organizaciones sabemos que se han recortado programas que son centrales para prevenir como el Enia, el desguace de la línea 144, el desguace de los espacios estatales de atención en violencia. La Justicia también tiene cuestiones para mirar como Poder en la Argentina porque el atravesamiento de la perspectiva de género sigue siendo una deuda”, detalló.

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