La intervención buscaba acercar el arte al ámbito de la salud y, especialmente, a los chicos y las familias que pasan por el hospital. Ante la noticia del mural borrado, Lockett señaló: “Me duele por todo lo que significó para mí: viajar, estar con la gente, con los chicos. Tiene un valor afectivo con la gente que participó, con los médicos que se acercaron a dar una pincelada. Eso es lo que más me duele, pero está lejos de mi alcance”. También dijo que recuerda a los chicos internados y a sus familias. “Muchos chicos pasaron por el mural, acompañaron. Se acercaba una madre que te cebaba un mate. La tristeza está en esa parte afectiva”. El artista contó que la noticia comenzó a llegarle de distintas maneras: “Me empezaron a llegar mensajes y no sabía qué pasaba hasta que vos hablaste. Me impresionó el cariño de la gente”. Desconoce qué llevó a cubrir la obra y prefiere no atribuir razones que no conoce. Menciona, entre las posibilidades, el deterioro que suele producirse en algunas paredes. “Por ahí tienen salitre y empiezan a descascararse. Muchas veces no hay presupuesto, no hay tiempo. Quizás por eso tomaron la decisión de taparlo”. “Me hubiese gustado restaurarlo. Si me hubiesen llamado para eso, lo hubiésemos hecho. Si se deterioró, a lo mejor se hubiese podido restaurar”, expresó.