El turismo fue el primer aviso
Por Alejandro Di Palma
Por Matías Marizza Deré
Estoy en una de las oficinas de la escuela hablando con un niño que acaba de pelearse a los golpes con otro compañero y es la pelea número 1.001 en lo que va del año, y es la vez número 1.001 que le repito lo mismo: “que los conflictos no se resuelven a los golpes, que hay otras maneras de resolverlos, que juntos tenemos que aprender a gestionar nuestras emociones para responder diferente, para regularnos, para no golpearnos, y …”, lo que le decimos a los chicos y chicas cuando se pelean. Para terminar le hago la pregunta que para mi es importante y quiero que piense “¿ves a la gente afuera de la escuela golpearse cuando discuten o cuando tienen un conflicto?” Él me escucha y mira de a ratos, en silencio, no responde. Pero estoy seguro que si, que la respuesta es sí, “sí, sí veo a los grandes pelearse en la calle, en mi barrio, y ahora también en la escuela”.
Salgo de la oficina, voy a la sala de profes y me sumo a la charla del momento, la noticia de que en una escuela de Paraná se vivió un nuevo episodio de violencia entre adultos. Les digo que eso pasó en la escuela de calle Pronunciamiento, que la mujer que recibió la puñalada está bien, que el director estaba conmocionado… y no puedo seguir porque me acercan un teléfono y me muestran un nuevo video en el que se ve a dos familias peleando a los golpes en el patio de otra escuela, la de calle Moreno. Inmediatamente me vuelve a la mente la pregunta que había hecho antes y la respuesta que me dieron sin decir nada: “sí, sí veo a los grandes pelearse en la calle, en mi barrio, y ahora también en la escuela”.
No es novedad para nadie que LA ESCUELA con MAYÚSCULAS no pasa por el mejor de los momentos, ni a nivel nacional ni a nivel provincial. En mayor o menor medida coincidimos como sociedad en ese punto aunque no coincidamos en los motivos o los caminos de salida. La escuela no pasa por su mejor momento, la situación es mucho más alarmante de lo que pensamos o nos decimos, LA ESCUELA ESTÁ EN CAÍDA LIBRE.
Quienes trabajamos en el sistema lo sabemos de primera mano porque lo vivimos todos los días en los pasillos, en las aulas, en las oficinas de la departamental o del CGE, en las salas de docentes, en nuestras charlas con colegas, en el seno de nuestras familias. Lo que no estamos pudiendo hacer –y no porque no lo intentemos– es lograr que el conjunto de la sociedad lo comprenda, y nos pongamos en un mismo camino para revertirlo.
En Entre Ríos durante el gobierno de Rogelio Frigerio los docentes que trabajamos con esos niños, niñas y adolescentes de esas familias que no distinguen entre el adentro y afuera de la escuela como lugar SEGURO y en donde ciertas actitudes no están permitidas, perdimos un poder de compra cercano a los 13 puntos de poder adquisitivo si tomamos como base los datos oficiales. Perdimos 13 puntos en un contexto en el que los alquileres, carnes, lácteos y combustibles crecieron por encima de la inflación promedio. Perdimos 13 puntos en una provincia en la que la energía (gas y electricidad) aumentaron en un 500 % y que prometen seguir subiendo; con un gobierno provincial que tuvo que liquidar por decreto tres (3) de los cinco (5) aumentos salariales de su gestión, por no poder acordar con los gremios docentes.
En la gestión de Rogelio Frigerio asistimos cotidianamente no solo a la amenaza sino también a la concreción de cierre y reubicación de cargos; al cierre de salas de inicial y reagrupamientos en multisalas; a la disminución o quita de horas en los secundarios y terciarios; al cierre de talleres en las escuelas NINA; a supervisores de comedores escolares que los recorren buscando de dónde realizar más ajustes; a la baja de categorías a la escuelas y la lista sigue. En una provincia en la que LA ESCUELA ESTÁ EN CAÍDA LIBRE la respuesta de esta gestión que gobierna de martes a jueves es la reducción, el recorte, la quita. Todo muy acorde a la línea política del gobierno nacional.
La matrícula escolar cae acompañando a la media nacional y la respuesta de la gestión provincial es reducir el sistema educativo provincial en esa caída, seguir minándolo en lugar de aprovechar el contexto para fortalecer el trabajo dentro de las aulas, de formar a quienes trabajan, de mejorar equipos y “liberar” al colectivo docente de todas las tareas que los alejan de los procesos de enseñanza y aprendizaje. La provincia, o mejor dicho esta gestión, elige FINGIR DEMENCIA, mirar para otro lado. Proponen prohibir los celulares en las aulas cuando lo central pasa por otro lado. Es cierto que tenemos que discutir sobre el uso de las tecnologías en las aulas y sobre todo de los teléfonos celulares, pero mientras tanto emergen otras urgencias. Mientras tanto, por ejemplo, el tren que hace el recorrido Paraná - La Picada hace semanas que no funciona, impidiendo a estudiantes de la escuela Almafuerte asistir a clases. Con o sin celulares, hay estudiantes sin poder ir a la escuela.
El gobernador hizo campaña prometiendo cuidar a los docentes y asumió diciendo que la educación es una prioridad para su gobierno, y hoy se pasea por programas declarando que los trabajadores de la educación no perdimos poder adquisitivo durante su gestión. Esos mismos docentes que como decimos más arriba perdimos al menos 13 puntos del poder real de compra. Se pasea por programas porque a las escuelas no puede ir por temor a los reclamos y escraches. Es más fácil hablar de celulares que de las condiciones de trabajo en las aulas, es más fácil prohibir hacer torta fritas en los actos escolares que mejorar las partidas para los comedores, ni hablar de revisar la currícula de lo que se enseña en los distintos niveles. Es más fácil FINGIR DEMENCIA que hacerse cargo de la gestión.
La ANÉCDOTA de la charla con un niño por una pelea, en una oficina, en una escuela, es más que una anécdota, es cotidianidad. LA ESCUELA ESTÁ EN CAÍDA LIBRE y el pozo no parece tener fondo. Tan profunda es la caída que se está llevando con ella a todos quienes la habitan, docentes, estudiantes, familias. Y el gobierno de Frigerio elige FINGIR DEMENCIA y mirar para otro lado; resolver con la policía conflictos que se generan fuera pero que explotan dentro; hablar con eslóganes vacíos; vaciar LA ESCUELA desde adentro; proponer soluciones a problemas que no son los que importan ahora; y continuar con el deterioro de las condiciones de trabajo y calidad de vida del conjunto de los y las docentes.
La ESCUELA en CAÍDA LIBRE está demandando nuevas ANÉCDOTAS, pero no de violencias, no de recortes, no de eslóganes vacíos; sino de otros modos de convivir, de otros modos de habitarla, de cómo trabajarla mejor, de cómo enseñarla mejor, de cómo decirla mejor.
Matías Marizza Deré, docente de nivel primario.
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No me contestaste y tenía que hacer un trámite, pero no hay problema; chiflame y estoy.