Amenazas y violencia en nuestras escuelas
Por Gustavo Blanc
La política laboral de los gobiernos de Javier Milei y Rogelio Frigerio tiene un denominador común: está dirigida a devaluar el valor del trabajo. En los hechos, tiende a un deterioro del empleo que fuerza a los trabajadores —activos y pasivos— a buscar nuevas fuentes de ingreso.
En la provincia, esto se verifica en la pérdida del poder adquisitivo de los salarios del sector público y en la reforma previsional en ciernes.
En el primer caso, porque —como venimos reflejando desde el Centro de Investigación Social y Política de Entre Ríos (CISPER)— salarios provinciales que han caído alrededor de un 10% en términos reales desde diciembre de 2023 fuerzan a los trabajadores estatales al pluriempleo y al endeudamiento por supervivencia; y, en el segundo, porque la reforma previsional es sintéticamente eso: los activos deberán trabajar más años por el aumento de la edad jubilatoria y, como pasivos, cobrarán menos, porque en los hechos se elimina el 82% móvil, aunque el gobierno diga lo contrario.
El correlato nacional se ve con la misma crudeza. La semana pasada, el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de nuestra CTA emitió un informe de los economistas Mariana L. González y Nicolás Bonofoglio que diagrama con claridad el panorama del mercado de trabajo argentino. Lo que el estudio arroja es que en los últimos dos años se ha deteriorado la calidad del empleo: se perdieron 265.800 empleos asalariados registrados con plenos derechos, mientras que crecieron en 345.700 los no asalariados informales. Esto, a su vez, se refleja en otros indicadores que crecen.
Para empezar, como el empleo es de peor calidad, crece el pluriempleo, que pasó del 11,6% en el último trimestre de 2023 al 12,2% en el último trimestre de 2025.
Esta desvalorización del trabajo también se refleja en la tasa de subocupación, que pasó del 10,5% al 11,3%, lo que implica que existen 226.000 personas subocupadas más; y en el incremento de la proporción de ocupados demandantes de empleo, que pasó del 15,5% al 16,5%, creciendo en casi 300.000 personas.
Por si fuera poco, el trabajo no es una opción ni una aspiración para los jóvenes: solo 4,2 de cada 10 varones menores de 29 años trabaja y solo 3,5 de cada 10 mujeres en el mismo rango etario. Pero además disminuyó el porcentaje de jóvenes que están en búsqueda de empleo por desaliento y falta de incentivos. Si para los jóvenes no hay empleo o el trabajo no genera expectativas, ¿qué horizonte estamos construyendo?
En suma, los que tienen empleo cada vez trabajan en peores condiciones y, además, el salario no alcanza, lo que lleva a que los trabajadores recurren o busquen un segundo empleo para sobrevivir. ¿Qué clase de sociedad estamos construyendo cuando los padres no pueden estar presentes en la crianza de sus hijos porque, si no trabajan el día entero, no llegan a alimentarlos? ¿Qué futuro nos espera con jubilados que, en lugar de descansar, se ven obligados a rebuscarse con changas solo para poder subsistir?
Por otro lado, la política del gobierno es contradictoria en términos del prejuicio que posee y del discurso que despliega, según el cual quienes perciben programas sociales son “vagos y planeros”; mientras que el trabajo cada vez retribuye menos, la AUH creció en términos reales casi un 100% desde que asumió Milei.
Eso muestra que el foco del ajuste se concentra en trabajadores, clase media y comerciantes, sin desconocer que también castiga duramente a los sectores más vulnerables.
Por eso, para empezar a reparar el desastre que dejen estos gobiernos en la provincia y en la nación, la clave será revalorizar el trabajo. Volver a otorgarle el rol social que posee como organizador de la comunidad y el rol subjetivo como fuente de dignidad, motor de progreso y de orgullo.
Para eso es impostergable, para los próximos ciclos de gobierno, enfocar la política de forma pragmática hacia la recomposición de ingresos, el desendeudamiento familiar y la generación de empleo de calidad, impulsando a los que generan empleo y a los que consumen.
Revalorizar el trabajo significa que el esfuerzo realizado valga la pena y se traduzca en un proyecto de vida sostenible, que deje tiempo para dedicarle a los afectos, al ocio y a la condición humana en general.
El autor es secretario de Finanzas y coordinador del Centro de Investigación Social y Política (CISPER) de CTA Entre Ríos.
Por Gustavo Blanc
Por Nahuel Baridón
Por Juan Mansur - Licenciado en Relaciones Internacionales
Por Guillermo Michel
Por Nahuel Baridón
Por Nahuel Baridón
Por Roque Guillermo Benedetto
Por Juan Martín Garay
Por Nicolás Parera Deniz
Por Nahuel Baridón
Por Juan Mansur - Licenciado en Relaciones Internacionales
¿En qué puedo ayudarte?
La conversación se termina al cerrar la ventana.
No me contestaste y tenía que hacer un trámite, pero no hay problema; chiflame y estoy.