Di Palma criticó la falta de reacción de los sectores dirigentes y alertó que el desplome en los despachos refleja el frenazo de la economía general, con impacto directo en el transporte de cargas, la logística urbana y la actividad agropecuaria.
Subrayó que el volumen de energía consumido es el indicador más transparente sobre el nivel de actividad de un país. En ese marco, explicó que la combinación de un desplome de ventas y costos fijos rígidos –como servicios y salarios– ya está derivando en el cierre y quiebra de estaciones de servicio, incluso en la capital provincial.
Asimismo, el dirigente empresarial remarcó que la contracción del mercado genera un efecto en cadena: reduce la recaudación tributaria vía impuestos a los combustibles y afecta de forma directa la coparticipación que reciben las provincias.
Comportamiento de la demanda según el tipo de producto
Nafta súper: fue el segmento de mayor impacto, con un derrumbe interanual del 8,7%. Por tratarse del insumo clave para la movilidad urbana cotidiana, este dato ratifica la pérdida de poder adquisitivo de los sectores medios.
Nafta premium: cayó un 5,3% interanual, mostrando una mayor resiliencia en los sectores de más alto poder adquisitivo, aunque sin eludir la tendencia general a la baja.
Gasoil común: registró un retroceso general de 2,7% interanual según datos oficiales. Sin embargo, desde la distribución local advierten que en segmentos vinculados a la maquinaria agrícola e implementos la demanda cayó drásticamente.