Piaggio dijo que “no es fácil de sintetizar” y consideró que “el peronismo como partido, como fuerza política, se ha encontrado en esta situación poco usual que es la de no gobernar, y eso en definitiva envuelve una crisis y la está transitando”.
“Yo veo con mucha preocupación porque la realidad social, económica y demás se está poniendo más difícil en la gente. Entonces eso le lleva a todos los partidos políticos, y especialmente al peronismo, la necesidad y la responsabilidad de rearmarse, rediscutirse y generar propuestas decentes e interesantes para poder transformar la realidad. Esa es la tarea que tiene hoy en día el peronismo en todas las ciudades y acá en la provincia. Y lógicamente para intentar recuperar un proyecto nacional que fue la base del movimiento justicialista. Pensar la realidad argentina de la mano de un proyecto nacional, como decía Perón en ese momento. Y los tiempos cada vez se van acercando más a esas fechas donde el peronismo tenga que mostrar una alternativa que le entusiasme a la gente, que recupere un poco el sentido de soberanía, las banderas más tradicionales, con la deuda pendiente –como dije muchas veces- de un peronismo que se debe aggiornar a una agenda de gobierno y política mucho más actualizada”, definió.
En tal sentido, admitió la falta de un líder que unifique al peronismo a nivel nacional: “A su vez, un poco todos hemos sido víctimas de muchas tensiones internas, hemos presenciado muchas tensiones internas producto de que el peronismo ha estado mucho más tiempo gobernando que sin gobernar. Yo soy siempre de la idea que las tensiones más grandes –que son necesarias- deben surgir cuando el peronismo gobierna. Porque las tensiones internas del partido cuando se gobierna, definen muchas veces el rumbo de la política de gobierno. Y aquellas visiones que se confrontan dentro del partido a la hora de gobernar, son muy buenas que se tensionen. En la actualidad estamos un poco a la deriva, porque esas tensiones fueron surgiendo durante estos dos años anteriores, en el medio de ser oposición, sin tener el control de gobierno. Lo que uno espera es que ese liderazgo aparezca, que sea lógicamente sano, que nos permita recuperar un poco el entusiasmo y la perspectiva”.
De todos modos, aclaró que “humildemente pienso que no es sólo una tarea del peronismo, creo que la Argentina tiene que recuperar un proyecto de país mucho más serio de lo que está pasando actualmente”.
“Seguramente haya quienes no coincidan con esto, pero veo una Argentina que más allá de a quién le corresponda 100% las responsabilidades del presente, es una Argentina que está viviendo un momento de un cipayismo muy grande, de una entrega muy grande, que las consecuencias las vamos a seguir viendo, lamentablemente, en el futuro. Y yo quiero que la Argentina recupere un proyecto de país que tenga base firme, que verdaderamente crea en la industria, que crea en la educación, en la ciencia, en la tecnología. Eso me encantaría. Y hoy realmente es todo lo contrario. Se están discutiendo leyes que fueron sugerencia o imposición del Fondo Monetario Internacional, eso que no se desconozca. Y la Argentina parece que está más preocupada por quedar bien con este sistema usurero, con Donald Trump, y pensando en los conflictos bélicos que están del otro lado del Océano, más que en lo que le está pasando a la gente acá en la Argentina. Eso, independientemente de qué partido político sea, Argentina necesita un proyecto soberano de país”, reflexionó.
En ese marco, agregó que “falta surgir definitivamente un liderazgo, porque es un movimiento que nació justamente bajo ese formato, y los liderazgos sanos son motivacionales, son esperanzadores y mueven. Realmente la movilización de un pueblo va en función de liderazgos. Y eso va a ser un tema aparte, porque realmente no veo un proyecto sin liderazgo fuerte”.
“Yo siempre fui la idea que no todo es lo mismo, no sirve acumular por acumular, no sólo ahora, sino siempre estuve en desacuerdo con los dirigentes que son saltimbanquis, que saltan de un lado al otro, que les viene cualquier cosa, les viene bien con tal de estar al calor del poder. Yo creo mucho más en la política como una actividad de convicciones, de sentimientos profundos, y no todo viene bien en función de tratar de gobernar. Por eso es mucho más necesario un acuerdo programático, en función de ideas bien concretas de para qué lado queremos que la Argentina vaya, y lógicamente con una tarea muy cuidadosa de ser bien amplios, pero lógicamente no que todo vale en función de llegar”, sentenció.
Como ejemplo, mencionó que “tuvimos una experiencia que no fue buena, la del gobierno de Alberto Fernández, con una enorme coalición que se armó para poder llegar al gobierno, y después el gobierno con sus claros y sus oscuros, no terminó siendo para nada lo que nosotros pretendíamos”.
“No es solo discutir cómo llegar, sino ser una propuesta real para la gente, que le transforme la vida a la gente. Eso es lo que más me gusta. Y para eso se necesitan dirigentes con muchas convicciones, con mucha entrega. Por lo cual, ojalá que ocurra esto de ser muy amplios, de involucrar a todos los sectores, que tenga base en el movimiento obrero, en los trabajadores, en los movimientos sociales, que se abra a todo el mundo y no que sea solamente ir buscando dirigentes para que sea un relleno, porque ya la hemos vivido esta historia y no me gustaría que sucediera así”, explicitó.
Respecto de la gestión del gobierno provincial a cargo de Rogelio Frigerio, sostuvo que “hay muchos problemas en la provincia, algunos de los cuales uno los vive en el día a día, vinculados a la educación, a la salud, a los problemas sociales en general, la falta de vivienda, que no están siendo abordados o que, por lo menos, no están en consonancia con lo que le pasa a la gente, y eso está recalentando un poco la situación social”.
“Entre Ríos es una provincia que tiene tanto para poder despegar y uno pretende que pueda estar en otro lugar. Esperemos realmente que más adelante la provincia pueda también recuperar un horizonte, a ver hacia dónde vamos y que los reclamos sociales puedan realmente llegar a buen puerto. Hay mucho malestar, la gente no la pasa bien, están muy mal en general los abuelos, los jubilados, hay problemas de todo tipo vinculados a la salud, a la educación y a la falta de viviendas, y no se ve realmente reflejado en las acciones de gobierno lo importante, para lo cual uno pretende gobernar, que es transformar la realidad. También uno espera que el pueblo sea el que defina el año que viene cuál es el rumbo real que quiere para su futuro”, afirmó.
Por último, consultado sobre su posible candidatura para volver a la Intendencia de Gualeguaychú, sentenció: “No lo puedo decir hoy. Verdaderamente hoy estoy viviendo otra etapa más vinculado a mi profesión, obviamente no soy funcionario público, no trabajo para nadie, por lo cual estoy viviendo otro momento. Tendría que evaluarlo bien cercano a esa época, a esa fecha. Siendo sincero y sintético, yo disfruté mucho ser 8 años intendente de mi ciudad, lo hice con mucha honestidad y con mucho apego a ese compromiso, no puedo ver nada malo en eso y lo veo como una etapa de mucho orgullo, pero hoy no estoy pensando en eso y tendría que ver el contexto más cercano a la fecha para poder tomar esa decisión”.